Cuando parece que todo es perfecto, los colores del río alcanzan y el cielo se hunde en un lienzo dado vuelta.
Cuando entre tus manos parece estar todo el amor del mundo y no crees que exista más.
Cuando de repente las manos se entrelazan, entre un río de consumo progresivo, un libro se abre y se revela el misterio. Cuando tus manos sostienen nuestras almas ordenadas lexicamente, cuando entre unos renglones uno empieza a comprender que lo que uno es se deshace, que todo no tiene sentido, sino que el sentido está ahí, esta entre nuestras manos comprimidas por el decir de las arrugas que nos acompañan, desde el primer día, y que encontraron a su continuación. Ese lienzo de amor que es más allá que la mitad que siempre fui, que se expande, te lo juro que se expande, y que no vuelve a ser nada igual, que todo tiene otro sentido, que no puedo decir más palabras porque nada sirve, nada tiene sentido desde hoy, nada se puede volcar a un lenguaje que no sea el de los besos y el de nuestras manos desesperadas por abarcarlo todo.
Hoy me di cuenta que nada era pleno, que nada era perfecto, porque todo supera la perfección, que existe mucho más que todo el amor del mundo en nuestras manos cuando se entrecruzan, que de repente en ese entrelazamiento se producen miles de explosiones interespaciales y todo es un bailotear de peces y aves que se enloquecen por abarcar el cielo y el agua. Y esos ojos que se fijan con esos otros ojos, permiten que los rayos del sol nos imiten. Este tiritar de las estrellas que se dieron cuenta que son la representación de tus lunares y de mis lunares. El cielo, que sabe que refleja una cama, y que sus colores son las mil formas de hacerte el amor. El agua, desborda del cielo, quiere subir nuevamente para poder volver a ser parte de este bello ritual, pero se conforma con ser las gotas de sudor, espías de nuestros cuerpos, peregrina de nuestro don. Hasta el aire se dio cuenta que es la sobra de cada suspiro que genera el derretimiento de las partes, tal cual lo imitan los hielos. Todo tiene otro sentido desde hoy, todo está completo, todo se termina de conectar en unas pocas hojas, en unas miles de palabras, en millones de emociones encontradas entre Margrit, Ana o Victoria que alguna vez pudo ser testigo de un juego de reflejos de sonrisas.
