11.5.13

Epocas englobadas en desquicios de incertidumbres y mareabilidades, donde todos se pierden en lo que dijo que me dijo que dijo de mi el hijo.... ¡Y ahí caimos otra vez! en el volatil mundo de los comentarios desentendidos del mono con voz, que se toma atributos de poder usar nuestra voz en diversos enjambres para darnos a conocer, y sin embargo, no nos conocen. Claro, verdad, es lógico es enfado por cierto volumen pero también es fuerte la necesidad de comprender que somos nosotros solos nuestra voz, nuestro enjambre de situaciones y que la vivencia del poder hablar y decir lo que pensamos pasa solo por el vibra de nuestra voz.

Hoy nos perdemos en litigios imberbes donde se nos suman aglomeraciones y espasmos de inicios de procesos de aniquilación en masa de la sociedad materialista dominada por la caja boba que se sienta en nuestras casas frente a nosotros para invitarnos a vivir en un mundo lleno de paralelismos irreales. La verdad, sindrome de abstinencia. ¡Qué más dá! Si soy un ente, un energumeno que solo puede convivir con la masa que esta bastante chirlosa, capaz le falte más harina.

Yo me pierdo comunmente en mis pensamientos de como subsistir a los permisivos abusos de los humanos por los derechos a hablar que tienen. Y siempre recaigo en la misma respuesta, en la de ser consciente de las convicciones de uno, de no hablar de los demás sin necesidad, porque ya somos seres suficientemente complejos para querér ser descriptores de los demás cuando no podemos asumir nuestras propias conductas, y asumir nuestros errores. En fin, asumirse uno es lo que se necesita para poder comenzar a formar realidades nuevas en estas tierras. Tomar consciencia de lo que pasa de lo que se hace y no perderse en la vulgaridad de las facilidades y los servicios brindados,  para no caer en la aceptación de lo establecido, ya que volvemos a caer en la subjetividad del otro y no en la nuestra, raíz de nuestro ser. Primero ser nosotros, despues seremos.