Cada hora del hombre es un lugar vivo de nuestra existencia que ocurre una sola vez, irreemplazable para siempre. Aquí reside la tensión de la vida, su grandeza, también la imposibilidad de recuperar algo vivido en el pasado. Si pudiésemos detener la vida que recibimos, caeríamos en la más negra de las desesperaciones. Aunque hay gente, algunos, muchos que pasan sus días como si nos sobraran y pudiéramos desperdiciarlos, como si nada esencial se jugara en ellos. Esto no me ha sucedido jamás porque siempre creí que los hombres tenemos una tarea que cumplir, y la llevé a cabo contra todos los obstáculos...
Fragmento de "La resistencia" de Ernesto Sábato.
