La cabeza, allá, iluminada por el sol a un costado.
A veces llena, otra cuarto menguante, medialuna, otras nueva.
Pero es siempre la misma.
La ornamentan las palabras.
La vomitan los vestidos.
La divulgan balbuceos.
Se vierte sincronizadamente sudor,
un refugio: su ombligo,
y las lágrimas a veces quedan huerfanas.
el cielo calla, escucha su(s) silencio(s)
el día agobia un porvenir, un devenir.
y el tictac que me parte la cabeza en una pausa.