¿Si lloré? Pues claro, ¿Quién puede ser tan iluso para decir que no lloró?
Hay cambios, hay motivos, hay sensibilidad en todas las caricias del tiempo, de las actitudes de porcelana que se quiebran por el caminar, por el juzgar las criminalidades del querer.
Puede llevar a generar un asesinato desmedido. Somos inconcientes, pero muy consientes de los riesgos del vivir. Y yo, particularmente yo, estoy dispuesto a enferntarlos, a saborear del placer de estar vivo y de poder llorar y reir cuando quiera, dejarme volar por el sentir y poder descontarle a lo material unas chirolas para invertirlas en mis sueños.
Tengo frío, mi amigo, esta noche no voy a sonreir. Lo se, pero pronto vendrá aquella carcajada, que deje tajada en mi piel la verdad que yace entre las cruces de los cementerios. Y ese abrazo que nace de muy adentro, será la soga que me deslindará de la sociedad brutal que me aplasta... Ese, será el momento en que se volverán raíz las mil y una frases que terminan por cerrar aquel libro que una vez quise anhelar, y quedo cubierto de un gris olvido... como sueños, como arboles, como corazones que se caen, y se levantan, se caen y se levantan, se caen y se levantan...
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