Diferentes huellas, marcaron un mundo individual....
Una etapa de colores, delantales y torpedos. Estadías en una institución cálida de a ratos, me regaló tesoros, me regalo momentos, sueños e ilusiones futuras. Cuentos, oraciones, historia. Pero también plástica. Polietileno que envolvia falsedades. Sin
embargo, fui fuerte, y pude sobrevivir a las adversidades de este mundo. Marcas dejaron, cicatrices que ya no duelen más. Curadas por la calidez de cariños próximos. Que fueron los que permitieron que siga adelante.
Varios se fueron perdiendo en los años, no por nada en especial, sino que fueron etapas, lindas algunas, mejor no recordar otras. Pero muchos de ellos, aún me acompañan por el camino sinuoso de la vida. Brindandome ese abrazo consolador de las injustas patadas que te da la vida en los tobillos. Sin morlacos que valgan, sin chapas, sin razas, ni simbolos que desunan. Solo cariño, paciencia y comprensión que unen lazos indesifrables, que ningun mago podra desatar. A estos eslabones que logran que todo se mantenga en pie, al son de los rocanroles y de mates, de ríos, risas, bailes, birras, llamados, mensajes, miradas, y sobretodo amor y comprensión; quiero que me sigan acompañando en mis errores y en mis aciertos, intentando juntos atravesar caminos que no son los asignados en la monotonía de la vida hueca y sin sentido, de la vida en masa y poder disfrutar segundo a segundo de cada momento que de por cierto es incierto...
los quiero...
Una etapa de colores, delantales y torpedos. Estadías en una institución cálida de a ratos, me regaló tesoros, me regalo momentos, sueños e ilusiones futuras. Cuentos, oraciones, historia. Pero también plástica. Polietileno que envolvia falsedades. Sin
embargo, fui fuerte, y pude sobrevivir a las adversidades de este mundo. Marcas dejaron, cicatrices que ya no duelen más. Curadas por la calidez de cariños próximos. Que fueron los que permitieron que siga adelante.Varios se fueron perdiendo en los años, no por nada en especial, sino que fueron etapas, lindas algunas, mejor no recordar otras. Pero muchos de ellos, aún me acompañan por el camino sinuoso de la vida. Brindandome ese abrazo consolador de las injustas patadas que te da la vida en los tobillos. Sin morlacos que valgan, sin chapas, sin razas, ni simbolos que desunan. Solo cariño, paciencia y comprensión que unen lazos indesifrables, que ningun mago podra desatar. A estos eslabones que logran que todo se mantenga en pie, al son de los rocanroles y de mates, de ríos, risas, bailes, birras, llamados, mensajes, miradas, y sobretodo amor y comprensión; quiero que me sigan acompañando en mis errores y en mis aciertos, intentando juntos atravesar caminos que no son los asignados en la monotonía de la vida hueca y sin sentido, de la vida en masa y poder disfrutar segundo a segundo de cada momento que de por cierto es incierto...
los quiero...
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